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Salud, relax y un tiempo para el ‘regaloneo’ personal
 21 hombres y 25 mujeres hacen actividad física antes o después de su
jornada de trabajo gracias a un convenio de la empresa
 Charlas periódicas y pausas de ejercicio durante el día complementan el
interés de Bagó Chile por la salud de sus colaboradores/as
A las seis y media de la tarde, Cristina Monfil –Gerenta de Planta del laboratorio-
termina su jornada laboral, y en vez de subirse al auto para volver a su casa, tres
veces por semana camina una cuadra y entra a un gimnasio. Hace pesas y algo de
ejercicio en una trotadora. Lo llamativo es que en el mismo recinto se topa con
algunas de sus operarias de producción que -antes de entrar a su turno de noche-
también dedican un tiempo para ellas, para su salud.
“Como me encuentro con otras personas de la empresa, aprovechamos de
conversar, de reírnos y de ver nuestros asuntos desde otra perspectiva, que no es
laboral. Eso es rico. Es un lugar de encuentro”, recalca Cristina.
El que los empleados y empleadas vayan a un gimnasio es parte de la política de
Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal que practica la empresa desde
hace años, y que en este caso, apunta a motivar y facilitar la actividad física en el
personal, y también en sus familias.
“Bagó tiene un convenio con una cadena de gimnasios, que les permite a las
colaboradoras y colaboradores asistir a un precio mucho más favorable”, explica
Maritza Briones, Asistente Social del laboratorio. Además, el convenio con la
cadena de gimnasios evita que los colaboradores y colaboradoras de Bagó tengan
que dejar una garantía por la matrícula del año, como deben hacerlo los clientes
regulares.
“Tomé el beneficio hace 4 años”, cuenta Cristina Monfil, “primero por la ventaja de
tener un gimnasio a menos de una cuadra del trabajo, y a un precio bastante
preferencial comparado con lo que pagan los demás clientes. A nosotros nos sale
como a $ 10 mil pesos mensuales”.
Carlos Sáez tiene 35 años y entró a Bagó a mediados de 2018. Es Ingeniero en
Ejecución Industrial y trabaja en el Área de Planificación de la compañía. Él es otro
de los empleados que ha aprovechado este beneficio como una forma de recrearse
y desestresarse al final de la jornada laboral.

“Siempre he ido al gimnasio, y la verdad es que tomé este plan que ofreció la
empresa porque el precio era bastante conveniente. Y como se descuenta por
planilla al final se nota poco el gasto mensual”.
Carlos dice que logra ahorrar como 50% de lo que pagaba antes cuando asistía de
manera particular, y con la ventaja adicional de que este convenio para el personal
de Bagó permite asistir a cualquiera de las sucursales de la cadena de gimnasios y
es extensivo al grupo familiar.
“Yo antes iba al mismo recinto, pero como el plan tiene freepass, ahora puedo ir a
cualquiera de los gimnasios, y eso es bueno porque puedo entrenar en la noche o a
la hora que quiera. A veces voy al local que está en el centro, en Agustinas porque
tiene otro tipo de máquinas, y otras veces voy al de San Bernardo, porque vivo
ahí”.
La iniciativa de Laboratorio Bagó apunta a estimular la actividad física no sólo como
factor recreativo y de relajación para el personal, sino también como herramienta
promotora de la salud.
“Esto es súper importante, porque tenemos problemas de obesidad, y
sedentarismo, y el personal principalmente de planta tiene un trabajo bastante
rutinario”, explica la asistente social Maritza Briones. “Entonces para Bagó el
gimnasio es un gran aliado. Eso permite que el trabajador o trabajadora pueda
conciliar su vida laboral con su tema personal, y al hacerlo extensivo a su familia
completamos el círculo”.
“Antes iba al gimnasio pero no me lo tomaba muy en serio”, recuerda Carlos Sáez,
“pero hace unos tres años estoy en entrenamiento constante y tuve una baja de
peso significativa, así que eso me sirvió como motivación. Antes era más ‘gordito’,
así que me sirvió también para mejorar mi salud”, confirma.
Este beneficio se suma a otras actividades de promoción y cuidado de la salud que
organiza el laboratorio, como las charlas periódicas sobre diversos temas y las
pausas de gimnasia en el lugar de trabajo.
“Así que está todo relacionado”, dice Cristina Monfil. “Es lo que hacen las empresas
que son saludablemente responsables: abarcar el tema desde distintos puntos para
motivar a las personas a que se cuiden”.
“El gimnasio además es un momento para ti. Es un regalo y un cariño que te haces
a ti misma”, destaca la Gerenta de Planta. “Y es un rato que te permite
desconectarte de las preocupaciones diarias, que pueden ser laborales, familiares,
o lo que sea. Te pones a escuchar música, trotas un poco, y llegas a tu casa con otra
perspectiva. O si vas al gimnasio en la mañana, entras al trabajo con otra energía. A

mí me pasa que cuando dejo de ir por un tiempo siento la diferencia. Las
endorfinas que generas con el ejercicio son súper buenas. Y en lo social, el hecho
de que te pongas a conversar con las otras personas mientras haces ejercicio se
vuelve algo habitual. Y eso es súper rico”.

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