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Verano 2020

Los riesgos de un ambiente más cálido y con menos agua

       

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Las temperaturas más altas de esta época exigen no sólo cuidado extra con los alimentos susceptibles de contaminarse o con la piel expuesta al sol
  • También hay que preocuparse de cuánto líquido se bebe al día, en especial los niños, adultos mayores y las embarazadas
  • Y de ahora en adelante, hay que sumar el ahorro de agua. Es inevitable: tenemos que acostumbrarnos a vivir los veranos de manera diferente…

¿Cada cuánto tiempo usted bebe algún líquido durante el día: durante las comidas, o cada vez que le da sed? ¿Y cuánto bebe: un litro al día, lo que el cuerpo le pida, o no mucho para no tener que ir al baño a cada rato?

Así como uno come varias veces al día, una persona debería tomar líquidos cada cierto tiempo, independientemente de que sienta sed o no. Las ganas de beber o la sensación de hambre son señales de alerta cuando al organismo le falta nutrientes o agua para funcionar correctamente. En otras palabras, son una señal de que hemos llegado a un ‘límite’. Lo saludable, entonces, es comer y beber antes de que se encienda esa luz de alarma.

Frutas y verduras contienen agua, pero es indispensable consumir líquidos extras durante el día,
ya sea en forma de refrescos, agua embotellada o simplemente de la llave.

 

 

 

 

Hay que considerar que entre 50 y 75 por ciento de nuestros órganos y células están compuestos por agua. Si el organismo pierde líquido y no se repone adecuadamente, la salud empieza a deteriorarse. Un primer signo típico es que empieza a doler la cabeza. Y el verano es una época donde los malos hábitos nos hacen propensos a la deshidratación.

“Debido a que estamos concentrados en el trabajo uno se olvida de tomar agua”, dice el doctor Reynaldo Becerra, Director Médico de Laboratorio Bagó de Chile y ginecoobstetra. “Uno debe tomar agua frecuentemente, aunque no tenga sed en ese momento”, enfatiza.

“En el caso de las mujeres –y yo lo escucho en mi consulta- no quieren tomar mucho líquido porque les da ganas de ir al baño cuando están en la calle o en el bus. Entonces hay un tema cultural que se impone a lo instintivo, a la necesidad, y uno ‘normaliza’ el no tomar agua”, advierte el médico.

¿Cuánto tomar diariamente?

En general se recomienda que un hombre adulto sano beba 3 litros de líquidos (agua, té, café, gaseosas) cada día. Y si es verano, 3 litros y medio, debido a que el cuerpo usa más agua para producir sudoración y regular la temperatura del cuerpo. En el caso de una mujer adulta sana –cuyo cuerpo promedio es más pequeño- se recomienda 2 litros y medio en verano. Sin embargo, cuando está embarazada o amamantando, la exigencia aumenta en medio litro. Y si es verano, medio litro más. O sea, 3 litros y medio al día.

“Si una mujer sana requiere entre 2 y 2 litros y medio de agua al día para mantener funcionando su organismo, cuando está embarazada tiene un requerimiento mayor, por varias razones”, explica el especialista. “Primero, porque su cuerpo está ayudando a formar otro ser humano, con muchos tejidos y órganos que están compuestos por agua en 70 por ciento. Y segundo, porque esa guagua está dentro de una bolsa con un litro y medio más de líquido amniótico que la protege, y que necesita ir renovándose constantemente”.

“Como la embarazada de por sí tiene una presión más baja porque su sistema circulatorio está dilatado, tiende a desmayarse, y el organismo reacciona a eso contrayendo los vasos sanguíneos, y eso puede hacer que la suba la presión”, dice el ginecoobstetra. “Por lo tanto, si la mujer no toma suficiente líquido, obviamente va a ser más fácil que se deshidrate, porque con el embarazo su cuerpo está necesitando más.  Segundo, va a tener más riesgo de que se altere el desarrollo del feto. Y tercero, va a tener más riesgo de hipertensión. Si a todo eso se le suma el calor propio del verano, el beber suficiente líquido es aún más importante”, recalca el doctor Becerra.

Las otras personas susceptibles de deshidratarse son los niños y los adultos mayores. Con ellos hay que tener precaución especial y asegurarse de que beban líquidos periódicamente durante el día.

“Los niños -sobre todo cuando están jugando- se olvidan de tomar agua, y ahí uno tiene que estar atento para recordarles que beban, especialmente en verano. Incluso da lo mismo que no coman si no quieren, pero sí que estén hidratados”, advierte el Director Médico de Bagó Chile.

En los adultos mayores, la deshidratación es más común de lo que se piensa, porque con la edad van perdiendo algunas funciones automáticas, y aunque su cuerpo necesite agua, no sienten la alarma de la sed. De hecho, en varios países se está estudiando cómo detectar el fenómeno, porque la experiencia de médicos, enfermeras y cuidadores muestra que en estos pacientes no siempre se puede identificar los síntomas precursores de la deshidratación. Y un adulto mayor mal hidratado es propenso, por ejemplo, a sufrir más caídas por las mañanas o incluso a sufrir más infecciones, según explica Janet Mentes, profesora de Enfermería de la Universidad de California Los Angeles, EEUU, a cargo de UNO DE ESOS ESTUDIOS.

“Muchos ancianos que pasan subhidratados durante un tiempo, cuando quedan expuestos a un virus o una bacteria son más susceptibles de desarrollar una infección en las vías urinarias o respiratorias. Y son tratados por la infección, pero sin que se detecte que detrás de eso está su mala hidratación. Por lo tanto, se pierde la oportunidad de educar a la persona sobre su adecuada ingesta de líquidos”, se lamenta la especialista de la UCLA.

La recomendación, por lo tanto, es supervisar que la adulta o el adulto mayor beba suficiente líquido durante el día, más aún en verano, sin esperar a que avise que tiene sed.

Sol, quemaduras de piel y cáncer

El otro gran riesgo para la salud que aparece con fuerza en verano es el sol: su bombardeo de rayos no sólo produce luz y calor, sino también radiaciones de las cuales hay que protegerse. Y si bien en las últimas décadas se ha recuperado la capa atmosférica de ozono -que filtra buena parte de los rayos ultravioleta- es indiscutible que si uno permanece al sol sin protección durante algunos minutos, el efecto en la piel se siente. De hecho, el horario más peligroso es entre las 12 y las 16 horas, cuando el sol está el centro del cielo, encima de nuestras cabezas.

La dermatóloga Tatiana Riveros cuenta que en Chile “las mujeres jóvenes y las adolescentes son las que aún siguen tomando sol o usando protector solar de baja potencia porque les gusta estar bronceadas, y hay un grupo -cada vez más pequeño- que sigue usando las camas solares”.

El gran problema es que el daño de la radiación UV a la piel se acumula durante la vida, y el efecto se nota recién después de varios años. De hecho, ahora se está viendo el aumento de cáncer a la piel.

Según la Sociedad Chilena de Dermatología, sólo en esta última década los casos han aumentado en 54 por ciento, y los fallecidos suman cuatro mil.

Afortunadamente en la actualidad hay mayor conciencia de prevención, especialmente con los niños. Es habitual que papás y mamás los vistan con ropa adecuada y les apliquen filtros solares y bloqueadores en la piel para salir al aire libre.

Y si bien es en verano cuando las personas están más atentas –porque hace más calor y hay más días soleados- la preocupación debería ser permanente.

“La mayor parte de los casos de insolaciones se ven en primavera cuando la gente hace paseos y no lleva el protector solar, o cuando vieron que está nublado y no lo usan”, explica la dra. Riveros. “En general las personas usan protector solar al hacer actividades al aire libre o al ir a playas o piscinas, y éste es un motivo de consulta: el preguntar cuál puede ser el más adecuado según su tipo de piel. La mayor parte de las mujeres que usan cremas de belleza se aplican crema de día o base de maquillaje con protector solar”.

Laboratorio Bagó de Chile ofrece la línea de filtros y bases de maquillaje Heliocare, que tiene un principio activo especial: Fernblock FC, que –unido a vitaminas C y E y té verde- otorgan una protección solar potenciada. Además, sus formulaciones permiten que la piel absorba el producto sin que quede pegajosa o aceitosa. CONOZCA LOS PRODUCTOS HELIOCARE AQUÍ.

La Corporación Nacional del Cáncer entrega una serie de recomendaciones para protegerse de los rayos ultravioleta del sol, utilizar adecuadamente los filtros solares, y detectar signos sospechosos de cáncer de piel. LEA MÁS AQUÍ

Cuidado con los alimentos

¿Cuánto tiempo pasa entre que un pote de mayonesa o una bandeja con carnes salen del refrigerador de una casa y llegan hasta el lugar del picnic? ¿Cuánto tiempo permanecen sobre la mesa hasta que son consumidos?

El verano –con sus temperaturas sobre 30 grados a la sombra- es especialmente favorable para que una pequeña cantidad de bacterias se convierta en una hora o menos en una colonia suficientemente grande como para provocar una enfermedad en el ser humano. Hablamos de microorganismos que habitualmente viven en la tierra, el agua, o colonizan en carnes, lácteos, huevos, frutas y verduras.

Por eso, la principal medida para prevenir infecciones gastrointestinales es cuidar que los alimentos más susceptibles de contener bacterias estén siempre refrigerados, o transportados en contenedores con frío (los coolers), y sean bien lavados, preparados y consumidos lo antes posible.

Y segundo, tener cuidado al preparar los alimentos. Es altamente riesgoso rebanar o pelar las verduras de la ensalada, por ejemplo, en la misma superficie o con los mismos utensilios con los que se acaba de cortar carnes crudas.

Las bacterias que hay en un alimento pueden pasar fácilmente a otro a través del cuchillo, o de la tabla de picar. Esto se llama ‘contaminación cruzada’, y es la causa habitual de infecciones estomacales e intestinales. ¿La solución? Usar utensilios y tablas distintas para carnes crudas y para verduras frescas. O si no, lavar muy bien el cuchillo o la tabla antes de cortar lo que se va a comer crudo (ensaladas, por ejemplo).

Siga las siguientes recomendaciones del Ministerio de Salud:

¿Tendremos racionamiento de agua?

 

Crédito foto: Per-Anders Pettersson/Getty Images

En 2018, la alcaldesa de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, advirtió que la urbe iba camino a ser la primera del mundo en quedar sin agua potable debido a la continua sequía y la falta de reservas. La población –que ya sufría restricciones de abastecimiento- cavó pozos y acaparó agua embotellada, pero al mismo tiempo cambió sus hábitos de consumo y empezó a ahorrar agua.

Las lluvias de ese otoño aliviaron el panorama, pero quedó resonando la advertencia de que, si no se tomaba medidas, la crisis podía repetirse e incluso empeorar. Una experiencia similar han tenido los habitantes de Barcelona, Sao Paulo, y de varias ciudades de Australia, México, Estados Unidos, China e India, donde ese tipo de restricciones en cualquier momento pueden dar paso a algo peor.

En Chile, luego de 11 años de sequía continua y sólo una cuarta parte de las lluvias normales, hay 136 comunas en condición de ‘escasez hídrica’, entre las regiones de Coquimbo y Maule. Y aunque no se ha anunciado todavía un eventual racionamiento del agua potable en las ciudades, el peligro no está descartado. Más aún cuando los expertos en clima auguran que en los próximos 5 o incluso 10 años la zona central de Chile se mantendrá sin lluvia suficiente.

Por eso, este verano se reforzó en el país la CAMPAÑA DE AHORRO DEL AGUA POTABLE, que apunta a modificar los hábitos de consumo tanto en la industria como en los hogares.

Conozca AQUÍ CUÁLES SON LAS RECOMENDACIONES Y MEDIDAS que debemos adoptar las personas, y ojalá mantenerlas no sólo durante el año, sino de aquí en adelante.

La suma de los esfuerzos individuales puede ayudar a evitar un futuro racionamiento, como el que ya se está viviendo en otras ciudades del mundo.

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