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  • Ahora que la propagación del virus es mundial, es necesario conocer las medidas de prevención, en especial frente al próximo inviernoEs una enfermedad distinta al resfriado, la influenza u otras infecciones respiratorias, aunque los síntomas son parecidos

    Lavarse las manos a conciencia y estar atentos a los síntomas es la mejor manera de frenar el contagio

Era un asunto de tiempo… 

Lo que comenzó en diciembre de 2019 con un par de casos extraños en China, en pocas semanas se convirtió en una alerta nacional, que pronto se extendió a otras regiones de Asia, y luego a Europa. Desde ahí, mediante viajeros y turistas que regresaron a sus países, entre enero y marzo el contagio saltó a Estados Unidos y América Latina, incluido Chile.

Se trata de una nueva enfermedad, un síndrome o conjunto de síntomas respiratorios similares a una gripe, que en la mayoría de los casos provoca molestias leves, o incluso pueden pasar inadvertidas. Sin embargo, en personas mayores o que tienen su inmunidad debilitada por otras causas, los síntomas pueden agravarse hasta generar infecciones pulmonares severas, e incluso la muerte.

El responsable es un microorganismo nuevo, perteneciente a una familia numerosa de virus llamada ‘coronavirus’, debido a su apariencia. Hay siete tipos identificados, que comenzaron a descubrirse en la década de 1960. Se determinó que provocan infecciones respiratorias, y un par de ellos están vinculados con el resfrío común. Hay varios coronavirus distintos, que incluso circulan entre animales y pueden pasar al ser humano. Uno de ellos, por ejemplo, causó una enfermedad nueva en 2003, llamada SARS (Severe Acute Respiratory Syndrome, o Síndrome Respiratorio Agudo Severo), un tipo grave de infección pulmonar que afectó a más de 8 mil personas en Asia, Europa, Estados Unidos y Sudamérica. 

En 2012 apareció otro coronavirus en Arabia Saudita, que provocó fiebre, tos, dificultad respiratoria e incluso muerte en más de 150 personas de varios países del Medio Oriente. Por eso esa enfermedad se llamó MERS (Middle East Respiratory Syndrome, o Síndrome Respiratorio del Medio Oriente).

El contagio global que el mundo está experimentando ahora se debe a un microorganismo emparentado genéticamente con el que causó la epidemia de SARS en 2003 –también originada en China- llamado SARS CoV. Debido a ello, la comunidad científica denominó a este nuevo virus como SARS-CoV-2. La enfermedad que causa, en tanto, fue bautizada por la Organización Mundial de la Salud como COVID 19, en referencia a que apareció en 2019.

La enfermedad se llama COVID-19, y la provoca 

un tipo de coronavirus nuevo, el SARS-CoV-2

 

Lavado de manos y pañuelos desechables

Tal como sucede con la influenza y la mayoría de las infecciones respiratorias, la mejor manera de prevenir la enfermedad es evitando el contacto cercano y directo con otras personas, o protegiéndose. Un estornudo o la tos de alguien que porte el virus puede dejar flotando microorganismos en el ambiente –si tiene síntomas la cantidad de virus es aún mayor- y cualquier persona cerca puede aspirarlos sin darse cuenta. O bien el portador puede tocarse la boca o la nariz, contaminar su mano con su fluido nasal o la saliva, y dejar los microbios sobre algún objeto que alguien vaya a usar luego. Los virus pueden sobrevivir incluso horas en superficies comunes, como mesas, teclados de computadores, teléfonos, carros de supermercado, pasamanos de escaleras, de buses o de vagones del Metro. El traspaso a las manos de otra persona, y de ahí a su nariz, boca u ojos entonces es casi inevitable.

Ahora, tampoco se trata de aislarse del mundo o de sospechar de todos. Los factores de riesgo a los cuales hay que prestar atención son:

  1. Qué tan cerca uno está de otras personas 

Una persona contagiada puede expeler los virus al ambiente a través de gotitas de fluido nasal o saliva cuando estornuda, tose (sin taparse la boca), ríe, o incluso cuando habla. Si se trata de alguien ya enfermo, la Organización Mundial de la Salud sugiere mantenerse al menos a un metro de distancia. 

  1. Cuánto tiempo uno pasa cerca de las otras personas

No se ha definido un tiempo exacto porque hay muchos factores que inciden, pero está claro que a mayor tiempo de exposición, mayor es el riesgo. No es lo mismo estar 20 minutos en un vagón del metro, que una hora en una sala de espera llena, o todo el día en una oficina con escritorios separados a varios metros de distancia.

  1. Si otra persona estornuda o deja saliva en alguna superficie que uno vaya a tocar

Diversos estudios han comprobado que los coronavirus en general pueden sobrevivir entre 2 y 9 horas sobre objetos metálicos, plásticos o de vidrio. Si alguien toca esa superficie podría contaminar su mano y luego su cara, y así llevar el virus a su organismo. Por eso se recomienda desinfectar periódicamente superficies de uso común en casas u oficinas, como los teléfonos, las mesas, o las manillas de las puertas. Los productos de limpieza con cloro o alcohol son suficientemente efectivos para matar los microbios.

  1. Cuán frecuentemente uno se lleva la mano a la cara

Es algo casi inconsciente: puede ser para rascarse los labios, frotarse los párpados, secarse la nariz, o simplemente ‘porque sí’, pero el hecho es que a cada rato uno se lleva las manos a la cara sin darse cuenta de que los ojos, la boca y la nariz son puertas de entrada para microbios de todo tipo. En estos tiempos de pandemia es conveniente evitar hacerlo, o por lo menos lavarse las manos con frecuencia para eliminar los microorganismos que uno va recogiendo inadvertidamente.

En resumen, siga las siguientes medidas simples pero efectivas:

Lávese las manos conscientemente (no a la carrera) con agua y jabón, en especial luego de haber estado en lugares concurridos.

Evite saludar con un apretón de manos. Prefiera otros signos de saludo que no impliquen tocar la mano de otra persona (para no transferir o recibir eventuales microbios). Lo mismo ocurre con los besos.

Procure no tocarse la cara con las manos, en especial si no se las ha lavado, para no llevar microbios a sus ojos, nariz o boca.

Tenga a mano pañuelos desechables para sonarse, secarse la cara o limpiarse los ojos (y no los guarde en el bolsillo ni en la cartera ¡bótelos al basurero!).

Esté atento a los síntomas (son parecidos a una gripe o influenza):

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