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Paseo Ahumada de Santiago, lunes 29 de marzo, 10:00 horas

  • Tal como en otras partes del mundo, los habitantes de varias ciudades chilenas están (…estamos) encerrados esperando que pase el clímax de la pandemia
  • Esta enfermedad se habría originado en un virus existente en animales silvestres, que mutó y logró pasar a los seres humanos
  • ¿Cómo enfrentar las semanas que vienen? Recomendaciones

El centro de Santiago vacío: lo que nadie pensó que podría ocurrir alguna vez, ha sucedido en estos días. Y no sólo en la capital, sino también en ciudades como Chillán, Temuco, Padre Las Casas, Osorno y Punta Arenas…por el momento. Lo que vaya a ocurrir en otras localidades en los días venideros es aún una incógnita.

Lo cierto es que en menos de tres semanas la vida en gran parte de Chile cambió radicalmente, y se transformó en una situación impensada, con muchos trabajos suspendidos, y el cierre por tiempo indefinido de restoranes, centros comerciales, cines, estadios, templos, y de todo lugar donde se congrega gente. Incluso ahora hay comunas donde está prohibido salir a la calle si no es con un salvoconducto para ir a comprar alimentos, medicamentos, o para hacer algún trámite impostergable. Y las personas contagiadas o quienes han estado en contacto directo con ellas deben cumplir una cuarentena de 14 días en sus domicilios, a la espera de que sus organismos controlen naturalmente el nuevo virus. Encierro total, con medidas estrictas para no contagiar a los cercanos, que lamentablemente no todos están cumpliendo, lo cual mantiene vivo el riesgo de que –como se ve en España, Italia o Estados Unidos- la crisis sanitaria cueste controlarla más de lo deseable, y que se prolongue más de lo esperado.

¿Cómo se llegó a esto?

Tal como muchas otras enfermedades, el origen de este nuevo coronavirus está en el mundo animal. Las pesquisas hechas por científicos chinos indican que habría saltado probablemente de los murciélagos a algunos mamíferos. Y como la cultura popular de ese país caza sin ningún control animales silvestres, tanto para alimento como para remedios naturales, es fácil que ese virus –desconocido y lejano- mutara y consiguiera pasar al ser humano. Fue lo que ocurrió con el virus del SARS en 2003 (una enfermedad respiratoria grave muy similar a la de ahora), que se transmitió al ser humano a través de un felino silvestre en China; o con el del virus MERS en 2009, que saltó de los dromedarios a los humanos en varios países del Medio Oriente. Ese salto de una enfermedad del mundo animal a los humanos se denomina zoonosis.

Crédito: elperiodico.com

El problema de estas enfermedades es que, cuando un virus contagia a los humanos el organismo no tiene defensas contra este nuevo invasor. Debe pasar un tiempo para que el sistema inmunitario cree los anticuerpos específicos, controle la infección, y guarde en su memoria la información para combatirlo cuando vuelva a atacar. Pero en algunas personas ese lapso no alcanza para que el organismo logre defenderse. Y si es una infección agresiva, puede provocar complicaciones e incluso la muerte. ¿Quiénes son susceptibles a eso? Las personas con su sistema inmunitario inmaduro, como los niños; las que lo tienen debilitado por alguna enfermedad; o en quienes está perdiendo eficacia debido a la vejez.

Es lo que sucede, por ejemplo, con los diversos virus de la influenza. La mayoría de las personas están protegidas porque en más de un momento de sus vidas se han contagiado y el organismo ya reconoce el microbio y se defiende. Las personas se enferman, pero salen adelante en pocos días, después de sobrellevar los malestares habituales. Sin embargo, en niños, enfermos crónicos y adultos mayores, la enfermedad puede sobrepasar las pocas defensas que tienen. Por eso la vacunación cada año es tan importante en ellos. Es un refuerzo adicional.

En el caso de este nuevo coronavirus –bautizado SARS CoV2- su comportamiento aún es desconocido y todo está por investigarse y estudiar. Sin embargo, hasta el momento se ha visto que afecta mucho menos a los niños que a los adultos mayores. La mayoría de las muertes actuales en el mundo se da en personas de edad y/o que tienen enfermedades respiratorias previas que aumentan su vulnerabilidad. Si el virus muta en los años venideros y empieza a afectar a otro tipo de poblaciones, está aún por verse. Todo es nuevo y aún desconocido con este SARS Cov 2.

¿Cuál es el riesgo en el país?

El hecho de que ninguna persona en el mundo tuviera anticuerpos para combatir este nuevo virus provocó la enorme cantidad de infectados. Desde aquella primera persona desconocida en China, en cuyo organismo el microbio entró y se replicó en diciembre de 2019, el contagio se ha extendido hasta el 31 de marzo a más de 750 mil personas en 203 países y territorios del mundo, y 36 mil de ellas han muerto. Pero la cifra sigue creciendo. Se calcula que cada infectado contagia a su vez a tres personas, y como la mayoría de ellas –cerca del 80 por ciento- apenas tiene síntomas, o derechamente no los tiene (los llamados ‘casos asintomáticos’), es difícil precisar quiénes están en esa condición.  Por eso la estrategia de control de la epidemia consiste en reducir la posibilidad de contacto entre las personas para frenar ese contagio invisible. Eso se logra cerrando los lugares de aglomeración –como restoranes, comercios y estadios-, sugiriendo que asista la menor cantidad de empleados a los lugares de trabajo durante un tiempo, y limitando drásticamente la circulación peatonal en las calles. De ese modo, los posibles portadores -que como no tienen síntomas no saben que pueden estar infectados- se mantienen en sus casas hasta que sus organismos eliminan el virus.

El 20 % restante de los contagiados -que sí presentan síntomas- son atendidos en los centros de salud, y un porcentaje de ellos –una cuarta parte- se agrava y tiene que ser hospitalizado, incluso en unidades de paciente crítico, con equipos de respiración asistida.

El problema es cuando el sistema hospitalario de un país no da abasto para atender ese porcentaje de pacientes graves. En el caso de Chile, el escenario se complica si se toma en cuenta que se aproxima el invierno, con su carga de infecciones respiratorias propias de la temporada en niños, enfermos crónicos y adultos mayores, que de por sí habitualmente saturan los hospitales y clínicas. Por eso, el objetivo de las autoridades sanitarias es evitar que la epidemia actual de Covid-19 se dispare y sobrecargue aún más los centros de atención. Si se lograra frenar el crecimiento de nuevos casos y mantener la tasa en un nivel controlado –lo que se ha llamado ‘aplanar la curva”- se daría tiempo y espacio para que el sistema hospitalario y todos los refuerzos que están instalándose soporten la demanda de pacientes graves.

¿Qué se puede hacer?

Si se considera entonces que el desafío es evitar la propagación de los contagios, la máxima responsabilidad está en la comunidad. Las autoridades han hecho múltiples recomendaciones para el autocuidado personal, y aunque permanentemente se conoce de casos de indiferencia, descuido e incluso negligencia ante las medidas, hay una parte de la población que sí está cumpliendo lo indicado.

Adicionalmente se han instalado aduanas sanitarias a lo largo de Chile para controlar a las personas que viajan de una región de otra. Con esto se espera evitar que los contagiados de zonas con mayor cantidad de casos –como la Región Metropolitana, Ñuble, Biobío y La Araucanía- lleven el virus a otros lugares. Para eso, en cada puesto de control carretero se está revisando a los viajeros para detectar si son personas que deberían estar en cuarentena domiciliaria o si presentan síntomas de la enfermedad.

Crédito: Ministerio de Salud

 

Como la única manera de detener el contagio de persona a persona es evitando el contacto directo, se ha dado una serie de instrucciones para cumplir tanto en los hogares como en los lugares de trabajo. Básicamente son nueve:

  • Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón, en especial luego de llegar a la casa desde afuera
  • Usar el antebrazo Y NO LA MANO para taparse la boca y nariz al estornudar o toser
  • Utilizar pañuelos desechables para sonarse y limpiarse, y botarlos luego en un basurero
  • Evitar en todo momento tocarse la boca, nariz u ojos con las manos, en especial si no se las ha lavado apropiadamente
  • Mantener una ‘distancia social’ de 1 metro entre las personas en la casa o trabajo
  • Estar atentos a síntomas sospechosos, como fiebre, tos, dolor al tragar, cansancio sin razón o dificultad respiratoria
  • Si es urgente salir al médico o por otra necesidad, cubrirse boca y nariz con una mascarilla o pañoleta, evitar tocar objetos o superficies en lugares públicos, y al regresar a la casa cambiarse de ropa, y lavarse cara y manos
  • Quedarse en la casa, respetando las precauciones de higiene, cercanía y contacto con los demás miembros del hogar
  • Cumplir cabalmente la cuarentena preventiva que se le haya indicado

Con esas precauciones se reduce notablemente el riesgo de que una persona infectada contagie a otras. Y si éstas cumplen lo mismo, la transmisión del virus puede frenarse.

La última definición hecha por el Ministerio de Salud indica qué condiciones deben cumplirse para que una persona esté en condición de ‘caso sospechoso’ de portar el virus, ‘caso probable’ y ‘caso confirmado’.

Una primera proyección, hecha el 18 de marzo por el científico del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, Tomás Pérez-Acle, indicaba como escenario crítico que en Chile hubiera 10 mil contagiados al 1 de abril. Con ese volumen y manteniéndose esa progresión en el avance del Covid-19, se estimaba que el sistema hospitalario chileno no sería capaz de enfrentar la enfermedad. Los casos confirmados hasta ese día eran más de 2 mil 700, pero obviamente aquí no están aquellos contagiados aún sin detectar, que siguen circulando por las calles, asistiendo a sus trabajos, u –ojalá- están encerrados en sus hogares. Por lo tanto, la amenaza de aquel escenario proyectado persiste, de modo que es más necesario que nunca el autocuidado personal, el compromiso de padres y madres hacia sus familias, y la disciplina de la comunidad. Algunos países, como Italia y España, se han visto sobrepasados. Otros, especialmente Alemania y Corea del Sur, están siendo exitosos con sus estrategias.

Para Chile, la verdadera prueba aún está por venir… 

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