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Foto: Vasily Fedosenko, Agencia Reuters

Foto: Vasily Fedosenko, Agencia Reuters

  • La pandemia de Covid19 entra en una nueva etapa en Chile al incluir ahora una herramienta diagnóstica para dar de alta a los pacientes
  • Para los casos en estudio ¿cuál test conviene usar?

̶̶  Quiero tomarme el test para saber si tengo el coronavirus ¿dónde puedo ir?

̶  ¿Tiene síntomas sospechosos?

̶  No.

̶  ¿Ha estado en contacto cercano con alguien que esté contagiado?

̶  Tampoco. Es sólo para salir de dudas.

̶  Entonces no saca nada con hacerse el test ahora. No conviene.

El temor a esta nueva enfermedad ha provocado una ansiedad por obtener certezas que, lamentablemente, no es posible lograr aún. La principal: saber si uno está infectado o no.

Hasta el momento, la experiencia acumulada indica que para poder detectar este nuevo coronavirus –el SARS CoV 2 ̶̶  el o la paciente debe tener síntomas iniciales. Esto, porque el test habitual para identificar su presencia necesita que haya una cierta cantidad de virus (carga viral), y eso generalmente ocurre cuando uno está ya con alguna alteración de la salud. Por ejemplo, fiebre, dolor de cabeza, tos, dificultad para respirar, cansancio sin motivo aparente.

Si una persona NO muestra síntomas hay dos posibilidades: que no tenga el virus, o bien que la infección sea tan reciente que no puede ser detectada. Si en esas condiciones alguien se somete al test, un resultado ‘negativo’ puede esconder que en realidad sí se haya contagiado hace poco. Es lo que se llama un ´falso negativo’, que le da a la persona una peligrosa sensación de seguridad, porque le hace creer que no tiene el microorganismo. Entonces interactúa normalmente con otros –mientras su infección sigue avanzando– y sin darse cuenta puede ir contagiando a quienes tiene cerca.

Al contrario, cuando una persona SÍ tiene síntomas sospechosos y consulta a un médico, el profesional puede revisar sus antecedentes, examinarlo y eventualmente indicar que se haga el test.

Test PCR ¿cómo detecta el virus?

En todo el mundo se está usando preferentemente el test PCR (Polimerase Chain Reaction, reacción en cadena de la polimerasa), una técnica de laboratorio bastante sensible que permite amplificar una pequeña cantidad de material genético a partir de una muestra, y detectar si ahí está presente o no la huella específica de un virus, de una bacteria, o de una persona determinada. Es lo que se usa, por ejemplo, en tests de paternidad o para identificar cadáveres.

La identificación del nuevo coronavirus fue posible gracias a que científicos chinos descifraron su composición genética y entregaron la información a los laboratorios del mundo. En Chile, el Instituto de Salud Pública trabajó con esos datos y desarrolló la herramienta específica para detectar el SARS CoV 2, de manera que los análisis se hicieran en el país sin tener que recurrir a laboratorios extranjeros.

Foto: Hospital Hernán Henríquez, Temuco

Las muestras se obtienen frotando con un palillo algodonado el fondo de la nariz o de la garganta de la persona en estudio, donde se ha visto que inicialmente se instala este microorganismo. El material biológico recogido se somete a una serie de procesos de laboratorio, y al cabo de algunas horas se puede determinar si está presente o no la huella genética específica del SARS CoV 2.

¿La desventaja? Toma un tiempo en dar el resultado, exige trabajo complejo de laboratorio, y debido a la alta demanda actual en el país, prácticamente no se toma si no es con una orden médica previa. Sin embargo, es la prueba que se ha elegido como protocolo para diagnosticar la infección por el nuevo coronavirus.

Los Tests Rápidos de antígenos

A diferencia de los análisis PCR hay otros exámenes, fáciles de usar, que dan resultado en pocos minutos, y sin necesidad de llevar las muestras a un laboratorio. Se trata de los tests rápidos, pequeñas tiras o módulos donde se analiza una gota de sangre, de orina, o de saliva, y se le agrega una sustancia que reacciona cuando está presente un componente específico de lo que se quiere detectar. Por ejemplo, para las pruebas caseras de embarazo, el reactivo busca presencia de la hormona femenina hCG (gonadotropina coriónica humana) que es propia del inicio de la gestación.

Foto: Agence France Presse

En las pruebas rápidas para SARS CoV 2, se raspa las secreciones del fondo de la garganta con un palillo algodonado, y se le añade un reactivo para detectar ciertas proteínas propias de este coronavirus.

Si bien es un test barato y sencillo de aplicar, su fiabilidad es mucho menor que la de los exámenes por PCR. Como lo que detecta no es el virus en sí sino un tipo de proteína que hay en su capa exterior, un resultado positivo podría significar dos cosas: que la persona está infectada con el microorganismo y puede contagiar a otras, o bien que la persona tuvo el virus anteriormente, porque lo que el test identificó fueron sólo sus remanentes, esa proteína de su capa exterior. Es decir, un resultado positivo que no ayuda a distinguir el estado actual del paciente y su calidad de ‘infectante’.

Al revés, un resultado negativo no significa necesariamente que haya ausencia de virus: podría indicar sólo que no hay suficiente cantidad como para detectarlo  porque la infección lleva pocos días, o incluso que no había virus en la zona de la garganta desde donde se tomó la muestra, pero que sí está en otras áreas.

Ante estas limitaciones, hay consenso internacional en que si una persona tiene síntomas sospechosos pero el resultado de su test de antígenos es negativo, hay que aplicarle la prueba por PCR para confirmar o descartar un contagio.

El test de anticuerpos IgG

El otro tipo de test rápido disponible para el nuevo coronavirus es el que identifica los anticuerpos o inmunoglobulinas que el cuerpo humano desarrolló específicamente ante su presencia. Cuando el sistema defensivo detecta una invasión, crea dos oleadas de anticuerpos: una inicial, de reacción rápida, compuesta por inmunoglobulinas M (IgM), y otra que aparece días después, con inmunoglobulinas G (IgG). Estas últimas corresponden a una reacción protectora más intensa y prolongada, que conservan una ‘memoria’ para futuras infecciones. Por lo tanto, su presencia en un test revela que el organismo humano efectivamente fue contagiado y que desarrolló defensas específicas para ese virus.

Para detectar estas inmunoglobulinas específicas para el SARS CoV 2 se extrae una gota de sangre de la persona y se vierte encima un reactivo. Se estima que funciona en el 90 por ciento de las personas con síntomas, pero si se aplica a alguien que no los tiene, la precisión baja al 60 por ciento. Esto porque, si sale negativa, no garantiza ausencia del virus. Claro, puede significar que no hay anticuerpos, es decir, que el paciente nunca estuvo contagiado; pero también –escenario peligroso ̶̶  que está infectado ahora pero su organismo aún no ha desarrollado las defensas específicas, porque el sistema inmunológico puede demorarse hasta una semana en ese proceso.

Además, si el producto no es de buena calidad, podría dar resultado positivo frente a anticuerpos para otros coronavirus, como los del resfrío común, que son similares al SARS CoV 2.  Una fiabilidad de 80 por ciento significa que 1 de cada 5 pacientes podría recibir un resultado equivocado. En marzo, España tuvo que devolver 640 mil pruebas rápidas a un fabricante chino, porque el test tenía sólo 30 por ciento de sensibilidad para detectar positivos. La utilidad de estos tests rápidos de anticuerpos, por lo tanto, no es para detectar contagios actuales.

¿En qué casos podrían servir, entonces? Por ejemplo, para conocer cuántas personas sin síntomas  ̶̶ o con síntomas leves que no llegaron a diagnosticarse ̶̶  sí estuvieron contagiadas y eventualmente ya tienen defensas para el futuro. O bien para saber quiénes, luego de haber tenido un contagio confirmado con la prueba PCR, ya salieron de la enfermedad. De hecho, el Consejo Asesor del Ministerio de Salud para esta pandemia determinó que se utilice este test rápido de inmunoglobulina G para dar de alta a una persona contagiada con SARS CoV2. El resultado servirá para definir si ese paciente dejó de ser ‘infectante’ o no. El Instituto de Salud Pública estudió las diversas alternativas y determinó 12 marcas certificadas para usar en Chile. La alternativa era aplicar un nuevo test PCR, pero los expertos lo descartaron ya que –aunque el examen muestre presencia del virus ̶̶  la experiencia internacional indica que a los 7 o 10 días después de que una persona tiene los síntomas, los remanentes del microorganismo ya no implican riesgo de contagio.

Entonces, si una persona debe estar con síntomas para que los diversos exámenes puedan detectar el virus, ¿qué prueba se puede aplicar para aquella que se siente sana? La respuesta es NINGUNA: en una persona sin síntomas no hay test que asegure que si sale negativo efectivamente la persona está libre de infección. Todo examen necesita una cierta cantidad de virus presente para poder detectarlo, y eso sólo ocurre cuando la infección ya ha progresado, no en su inicio.

La expansión del contagio y la forma como se presenta  ̶̶ sin síntomas o con molestias leves en el 80 por ciento de los casos ̶̶  obliga entonces a actuar todo el tiempo en modo preventivo, como si uno estuviera infectado.

Si ha habido un contacto cercano con alguien contagiado, la única opción es hacer cuarentena, tomar las medidas de higiene recomendadas para proteger a los que están en el entorno, y estar atento en las siguientes dos semanas por si aparecen síntomas sospechosos. En ese caso hay que ir a un centro asistencial para que un médico lo examine y defina si conviene o no ordenar un test de diagnóstico. En esta nueva enfermedad, como en varias otras situaciones, no hay atajo ni solución fácil

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