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Tomar las riendas del presente para no ahogarse en
el temor del futuro

·Enfrentamos este año el desafío de soportar un escenario similar al de los
pasados 10 meses
· Aprendimos a usar mascarilla, lavarnos las manos y distanciarnos de las
personas. Falta conocer cómo enfrentar la incertidumbre, el miedo y el
agotamiento mental
· ¿Conoce qué es el mindfulness? Se lo explicamos

 

La decisión del gobierno de Chile de emitir un permiso especial por vacaciones en
medio de la pandemia ha despertado críticas y temores, debido al riesgo de que los
viajeros –especialmente de las grandes ciudades- lleven el potencial contagio a
zonas que hasta ahora han sido menos afectadas por el virus.

Sin embargo, desde el punto de vista de la salud mental, tal medida tiene
innegables beneficios.
“A mí me parece MUY ADECUADA”, enfatiza el médico Sebastián Medeiros,
psiquiatra de la red Christus-UC de Santiago. Es más: el especialista se atreve a
pronosticar que aquellas personas que no tengan una pausa de descanso en
verano, podrían pagar un costo no sólo en estrés sino incluso en lo orgánico
cuando se reinicien las actividades formales del año en marzo próximo.

—“Gente que no pudo salir, que no pudo distraerse, que no pudo airearse, yo creo
que puede tener un impacto negativo en su salud y en cómo su cuerpo se
defienda”, dice. “En una población que viene muy cansada, muy desgastada, con
alto nivel de estrés y de miedo circulando -y que sabemos que eso debilita el
sistema inmunológico- el dar permiso para vacaciones me parece muy positivo. No
hacerlo me parece que va a ser complicado”.
El psiquiatra ha visto en los últimos meses –al igual que el resto de sus colegas
especialistas – claros efectos de la pandemia en la salud mental de sus pacientes.
No sólo en aquellos que ya estaban en tratamiento antes de que apareciera el
COVID-19, sino también en mujeres y hombres aquejados por el repentino y
prolongado encierro, la pérdida de trabajo, o incluso el adaptarse a un nuevo estilo
de vida, como muchos adolescentes que tuvieron que cursar su primer año de
universidad desde la pantalla de un computador, sin contacto real con profesores
ni compañeros.

—“El encierro, el estar en la casa con los niños, o tratando de adaptarse al
teletrabajo, han gatillado muchos cuadros ansiosos, depresivos, de insomnio, de
estrés, y también muchos situaciones de relaciones interpersonales. Estar 24/7 con
los seres queridos a veces se hace difícil. En estas personas, todas las demandas
que han significado adaptarse a esta nueva vida, a este nuevo contexto, sin duda
que a veces han excedido las capacidades o recursos que todos tenemos. Hay
emociones más disparadas, gente más irritable, con alteraciones del sueño, del
apetito, o mayor consumo de sustancias [drogas], y cuadros psiquiátricos también,
como trastornos adaptativos o depresiones”.

Por todo lo anterior, el doctor Medeiros insiste en que para proteger de la
pandemia a la comunidad es necesario considerar otros factores, y no sólo limitar y
confinar el desplazamiento.
—“A mí me asusta que eso signifique mayor expansión de un estado de miedo, de
amenaza, de alerta, que no le hace bien a la población. Creo que en estas medidas
en pos del ‘cuidémonos’ –lavarse las manos, mascarillas, distanciamiento social-
han faltado otras variables, como cuidar el bienestar, la nutrición, el estado físico.
Porque sabemos que si no se cuida eso, si uno está estresado, pasándolo mal, y se
contagia con un virus, está más propenso a enfermarse porque sus defensas
naturales están debilitadas”.
En ese escenario, entonces, es más necesario que nunca otro aspecto del
autocuidado. Si estamos enfrentando un ambiente complejo, con riesgo de

contagio, con temor, con restricciones que alteran nuestra vida habitual, hay que
redoblar los esfuerzos para proteger nuestra salud, tanto física como mental:
 hidratarse adecuadamente, en especial en días de calor
 no comer en exceso alimentos poco nutritivos, y privilegiar las frutas y
verduras
 hacer ejercicio físico en la medida de lo posible, aunque sea dentro del
hogar
 dormir lo suficiente, ni mucho ni poco
 valerse de las actividades preferidas –leer, escuchar música, ver películas,
hacer actividades manuales- para favorecer el buen ánimo
En definitiva, hacer todo lo necesario para que nuestro ‘ambiente interno’ esté más
equilibrado y funcionando bien, para enfrentar de mejor manera algún eventual
contagio.
MINDFULNESS, O EL RESCATE DEL PRESENTE
Uno de los aspectos que ha estado surgiendo como herramienta de protección de
la salud mental es el mindfulness. Es un conjunto de prácticas de meditación que
promueven la atención consciente de la persona hacia lo que está viviendo en el
momento presente, con un ánimo positivo y sin juicios, uniendo la mente con el
cuerpo.
—“Practicar mindfulness implica cuidarse y salir de aquel piloto automático que, en
general, nos hace vivir a todos en un ‘modo Amenaza’, de ‘sobrevivencia’, de estar
siempre ‘haciendo, haciendo, haciendo’, con la mente muy puesta en el futuro,
tratando de controlarlo, de manejar la incertidumbre, ¡y eso no nos hace bien, ni
física ni mentalmente!” explica el doctor Sebastián Medeiros.
Él cultiva este método en su trabajo clínico con pacientes y es instructor en el
Centro Mindfulness y Medicina de Santiago. Además hace investigaciones
científicas para evaluar el impacto del mindfulness en la salud.
Explica que practicar este tipo de meditación ayuda a conocer la mente y a
identificar los mecanismos automáticos que hacen que uno ‘se atasque’ y se
estrese.

—“El mindfulness va a ayudar a reconocer esa mente y a poder calmarla, por
ejemplo; o a poder focalizar la atención en otra cosa, y no en miedos o
pensamientos del futuro que a veces no son reales”.
Hay diversas formas de aplicarla, desde meditaciones largas y sistemáticas hasta
prácticas informales en el día a día, que cualquiera puede realizar sin mayor
entrenamiento.

—“Por ejemplo, si yo voy a lavar los platos o a cocinar, mi atención va a estar
puesta ahí, en los sonidos, los olores, los sabores, y no en cocinar pensando en lo
que va a pasar en la noche, o en cuántos muertos hubo hoy en Chile, o en la
reunión que voy a tener mañana. Es volver a la experiencia sensorial del momento
presente. Sabemos que la mente tiene esa tendencia a irse al futuro, o de ir al
pasado para ‘editarlo’. Entonces una posibilidad de cultivar la presencia, la
atención plena, o el estado mindfulness, es a través de lo que hacemos en lo
cotidiano: sentir el agua al ducharse, el jabón, el cuerpo, la temperatura, y no estar
pensando en lo que se viene ese día. Lo mismo cuando estamos lavándonos los
dientes o cocinando o caminando. Podemos estar sintiendo el cuerpo, mirando los
árboles, lo que pasa a nuestro alrededor, y no perdidos en nuestra mente”.
NO ES EVADIRSE, SINO TOMAR LAS RIENDAS

A diferencia de lo que algunos pudieran pensar, el enfocarse en sensaciones
corporales para frenar la mente no tiene un ánimo de evasión sino de control de
los pensamientos negativos, catastrofistas, de aquellos que vuelven una y otra vez
al pasado, o que se dejan llevar por los prejuicios.
—“Aquí no estamos tratando de bloquear la mente. La mente igual se va a ir, va a
divagar, va a preocuparse. Eso es lo que hace la mente. El tema es cuánto. Y a veces
esas preocupaciones son excesivas y nos hacen mal. Claro que uno puede usar la
mente para organizarse, para planificar un poco, pero a veces la mente no queda
tranquila y quiere tenerlo todo controlado. Y ésa es la mente que exagera, que
lleva a pensamientos catastróficos. Ésa es la que queremos conocer muy bien,
porque esa mente no nos va a ayudar a funcionar, y al contrario, nos va a hacer
mal”.

El mindfulness está en la línea del ‘cuidarse’ –explica el doctor Medeiros- no
solamente en lo físico, sino también en el plano interno. Ayuda a calmar la mente,
a tolerar ciertos grados de incertidumbre por lo que sucede, y también a apreciar lo
que nos rodea, en la medida en que uno logra enfocarse en lo presente y no
perderse en pensamientos en ‘modo Amenaza’.

—“Y lo otro es salir de ese modo automático, de ‘¡hacer, hacer, hacer!’ Detenerse
también puede ser útil para aclarar valores, es decir, qué es realmente importante
para uno en este momento, cómo se está conectando con la gente, qué está
haciendo uno con su vida”, explica el psiquiatra. “La pandemia también nos invita a
esa reflexión. Ya que uno no puede salir al exterior, aprovechar de dar un paseo
por nuestro ser interior, y darse un rato para cuidarse”.

NOTA: El entrevistado declara que no tiene conflictos de interés ni relación de ningún tipo con
Laboratorios Bagó de Chile.
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