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El rol del hombre en pandemia

Si bien en los últimos años ha decaído el rol de género y nos encontramos en un Chile más igualitario, donde las mujeres han ganado espacios laborales y personales. El confinamiento causado por el Covid-19, ha dejado en vitrina que la verdad, es que no hemos avanzado tanto. La mayoría de los hombres, continúan “ayudando en casa”, “ayudando con los niños”, sin asumir tal tarea como propia. Aunque también existen hombres y que tienen clara la idea de corresponsabilidad.

“Solo una de cada diez parejas distribuye las tareas del hogar de manera equitativa. Las que asumen esa combinación de tareas suelen ser, nuevamente, las mujeres. En tiempos normales, el 71% del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado lo asumen ellas y, en estos tiempos de excepción, esa carga aumenta más, con la presencia de los niños en la casa durante todo el día y la dificultad de contar con ayuda externa o de familiares que antes podrían estar disponibles”. Expone Mercedes Ducci Budge, presidenta de ComunidadMujer, en su columna “La crisis puertas adentro”. En donde además hace un llamado a redistribuir este trabajo para avanzar en la corresponsabilidad. 

 

La mujer en Chile, y el resto del mundo se ha visto con una sobrecarga entre el quehacer doméstico, el cuidado de niños y su vida personal. Pero quienes más se han visto sobrepasadas son las mujeres con vida laboral activa, ya que su carga es mayor. 

Andrés Moyano, Psicólogo Social, experto en Enfoque de Género nos explica que para cambiar el paradigma de la sociedad machista, los hombres requieren cuestionarse su propia masculinidad, para generar espacios más comunitarios entre hombre y mujer, en cuanto a lo laboral, social y familiar.

“El rol de la mujer en la pandemia se ha multiplicado, la data arroja que en pandemia el 40% los hombres utilizan cero horas a la semana en quehaceres domésticos, lo que es un porcentaje muy alto. El machismo en nuestra sociedad tiene que ver tanto con hombres como con mujeres, entonces debemos cuestionarnos la forma en la que fuimos criados. Tenemos una cultura patriarcal latinoamericana que es machista en sí. Todos tenemos ciertas actitudes incorporadas, y a medida vamos descubriendo estas actitudes debemos tomar la decisión de cambiarlas para generar cambios… Si bien hemos avanzado en una sociedad igualitaria, hay cosas que permanecen, porque fuimos criados de cierta forma, debemos reflexionar y producir los cambios.  Un ejemplo básico: Dejas todo sucio al cocinar”, expresa Moyano. 

 

En muchos casos, para el hombre es cómodo quedarse en el rol de hombre pasivo, para no tener que cocinar, asear, y cuidar a los hijos. ¡Mejor dejarlo como está!, cambiar implica más tiempo, pero también hay que notar el beneficio que la corresponsabilidad trae para los hombres, como por ejemplo estar presentes en la crianza de sus hijos, verlos aprender, reír, crecer, como lo han hecho durante esta pandemia. 

A continuación, veremos las opiniones de nuestros entrevistados.

Andrés García: 

“La pandemia me hizo notar lo verdaderamente importante”

Desde que empezó la pandemia está con teletrabajo, antes de esto viajaba a su trabajo alrededor de una hora y media de ida, y una hora y de vuelta, por ende veía a sus hijos durmiendo en la mañana y solía llegar después de las 8 de la noche a cenar. Siempre jugó con sus hijos durante el tiempo que le permitía la rutina diaria, de 8 a 10, sus pequeños se dormían tarde para compartir con papá. 

“Estoy trabajando hace más de un año en el comedor de mi casa, que es bastante acogedor, reuniones diarias, trabajando como en la oficina, sólo que a veces en el zoom aparezco cargando a mi hija de meses en brazos, a veces justo llora cuando me toca hablar, al principio era más caótico, con el tiempo te organizas y todo fluye. A mi hijo de 4 años lo ve más la mamá, hace las tareas con ella, ella lo lleva a las clases, mientras yo me ocupo de la bebé, nos dice Andrés. 

Widad, esposa de Andrés tiene un emprendimiento de belleza cuando todos se duermen en casa, tipo 11 de la noche, comienza a preparar sus pedidos y ordenar sus cosas hasta las 2 o 3 de la mañana ya que dentro del día no le alcanza el tiempo, es la encargada de cocinar, aunque Andrés también prepara comida a veces, sin embargo, nos confiesa que el 90% de las veces, es Widad la encargada de preparar alimentos para la familia, y que antes de la pandemia jamás participaba en la cocina, sólo cuando hacía asados, con los amigos que tenían hijos. 

Este punto hizo reflexionar a Andrés, antes de la existencia del Covid-19 esperaba el fin de semana para descansar, para estar con sus amigos, y realizar encuentros familiares. “Ahora en los tiempos libres me arranco con mis hijos a una plaza, antes de la pandemia no hacía esto, prefería mis tiempos libres con amigos. Soy feliz viéndolos sonreír, verlos crecer, estar con ellos en cada momento. Verlos al despertar, compartir el desayuno con mi familia en el tiempo que utilizaba de camino al trabajo.  Estar en un informe y poder hacer pausas pequeñas para jugar con Kerem, estar presente en su desarrollo, eso es lo positivo de la pandemia, a nosotros nos hizo crecer como familia, cero peleas, ahora estamos mejor, más juntos, yo lo agradezco. Mi hija tiene 8 meses y yo he estado con ella las 24 horas todos los días, en tiempos normales, no lo hubiese vivido”.

Yo feliz con el teletrabajo, mi rendimiento laboral es el mismo, incluso trabajo más tranquilo, porque estoy aquí, y ante cualquier problema puedo estar presente y no tengo la preocupación de no estar cerca de mi familia”.

Enrique Salgado

“Ayudo en todo lo que puedo”

Enrique nos comparte que su vida empezó a atarearse a mil luego de la pandemia, él es encargado de comunicaciones en una empresa “desde que comenzó la cuarentena mi trabajo parece no tener fin, me desocupo más tarde de lo habitual y aunque esté trabajando desde casa siento que veo menos a mi hijo, que no alcanzo a ayudar en nada de la casa y hay veces que me siento culpable. Pero tengo una súper mujer al lado que me apaña en todas y yo a ella, jamás discutimos y nos llevamos muy bien”. 

Como Enrique dice tener muy poco tiempo y estar muy atareado, es Tamara la encargada de los quehaceres del hogar, es quien a diario cocina, ve a su hijo, se ocupa de sus tareas y se debe conectar con el 4 horas diarias en sus clases.

Su esposa Tamara es profesora de yoga, antes de la pandemia daba clases en su jardín y está dando clases con modo on line 3 veces por semana. “Ella es una mujer total, se encarga de las tareas de Vicente, y mantiene la casa impecable y equilibrada, incluso a veces me ayuda con mi trabajo. Yo por supuesto también ayudo en la casa, soy el encargado de asear los baños y lavar los platos a diario, cuando puedo hago más, incluso comidas temáticas y los sorprendo a todos. Hay que hacer cosas diferentes en pandemia, para mantener a la familia unida”. 

Mauro Semmler

“Nos compartimos las tareas, es nuestra casa, nuestra familia”

Vive con su pareja desde que empezó la pandemia, nos comparte que al comienzo fue súper desastroso. “Yo vivía sólo en mi departamento de soltero… un poco bueno para el carrete, con mucho menos compromisos más que el de trabajar. Nos fuimos a vivir juntos, a un departamento más grande, ella estaba embarazada… fue muy desordenado en un comienzo porque no teníamos horarios fijos, y hacíamos pausas muy rápido para almorzar. Después vino el fuero maternal y alivió bastante la tarea”. 

“Cuando nació nuestra bebé, nos tuvimos que organizar en cuanto a horarios, ella despertaba como reloj. Mi pareja es quien ve a Noelia en las mañanas, por un tema de lactancia los bebés necesitan a sus mamás en los primeros meses, así que yo soy el chef designado, y al parecer lo hago bastante bien.  Antes de la pandemia no salía de lo típico y ahora hago de todo”, Nos cuenta orgulloso de sus éxitos culinarios.

Mauro nos dice que la tarea del cuidado de su pequeña es 100% entre los dos. “Ambos la mudamos, el que está desocupado o más cerca, nos preocupamos de sus cosas y también de nuestra casa. Gabriela es Trabajadora Social y ahora regresó con teletrabajo, así que entre los dos vemos a Noelia y compartimos las tareas de la casa, debemos hacerlo, es nuestro hogar, nuestra familia”. 

El aseo lo hacemos entre los dos, a uno le toca el baño y a otro el comedor, a los dos nos gusta trabajar con todo ordenado, yo no tengo problema en barrer y hacer las cosas, tratamos de hacerlo entre los dos porque igual es harta pega, además ella está dando leche, entonces a veces me siento inútil tras el computador porque ella también trabaja, y es cansador, pero no puedo hacerlo por ella, así que barro, cocino… intentamos que las tareas sean equitativas. 

El teletrabajo me ha ayudado, aunque a veces trabajo más de la cuenta, es que soy publicista, creador, si se viene una idea debo anotarla, a la hora que sea, y complementar todo esto con el rol de padre, que mi hija sepa que no solo tiene a su mamá. Aunque se duerma lactando y Gabriela siempre sea la encargada de hacerla dormir, porque no pasa por la corresponsabilidad, pero en todo lo demás estoy presente. 

Me he sentido afortunado con la pandemia, aunque sea algo negativo, la cuarentena me ha permitido ser parte del embarazo de mi pareja y del crecimiento de mi hija, he estado en todos los momentos, es una ventaja, porque aunque esté trabajando también estoy ahí. Jugando con el tambor, después en el computador… Siento que volver a la normalidad me va a hacer extrañarlas tanto. Probablemente extrañe la flexibilidad que ahora tengo. 

Alexander Córdova:

“Trabajo para que no le falte nada a mi familia, esto requiere de sacrificios”

Es Ingeniero Comercial y está con trabajo a distancia desde que empezó la pandemia, al igual que su esposa Catalina, ella es Profesora de Historia. Tienen un hijo de 8 y otro de 10 años. Su madre es quien está a cargo de sus estudios “Mi esposa es profesora, así que ella ve el tema de las tareas de los dos, algunas veces los ayudo los fines de semana, ¡es que soy capo con las matemáticas! los días de semana no alcanzo, porque entre reunión y reunión se me pasa el día. El trabajo de la Cata es más relajado en cuanto a horarios, puede hacer un power, un video para mostrar a sus estudiantes, después dudas en 45 minutos, puede revisar pruebas de noche… En fin, tiene la libertad de distribuir su horario, yo no, en mi trabajo las cosas deben estar a la hora indicada”. 

Es por esta Razón que Catalina realiza las labores de su hogar en conjunto a su hija Carla (10), quien ayuda mucho a su mamá, Alex nos cuenta que de chiquitita le gustaba limpiar “Mi hija es crac para el aseo, en lo que acomodo un jarrón ella limpió el baño y la mamá el resto de la casa, es que las mujeres tienen ese don especial de hacer mil cosas a la vez… Yo obvio ayudo, estoy ahí para lo que me pidan”. 

Antes de la Pandemia, Alex llegaba a casa a cenar, casi no veía a su familia en la semana “Trabajo para que no le falte nada a mis hijos, esto requiere de sacrificios, como pasar tiempo con ellos o algo tan simple como hacer un pastel. Desde que empezó la pandemia y el teletrabajo puedo compartir más tiempo con mis hijos, ver televisión, jugar dominó, o algo tan simple como poner la mesa juntos, conversar en familia, aunque siempre mi señora revise pruebas a la hora de la cena ¡Le he dicho hasta el cansancio que necesitamos un momento en familia, al menos a la merienda, todos juntos! Dice que su trabajo la abruma ¿Pero a quién no?

Pablo Atria

“compartimos todas las tareas, un 50 y 50 por ciento” 

Nos comparte que está separado y vive con su hijo de 11 años la mitad del tiempo, “Una semana  con su mamá y la otra conmigo. Hay una serie de conceptos que no existen dentro de nuestro núcleo familiar, como ir de visita a la casa del papá. Él llega a su casa, donde tiene su pieza, su ropa y su mascota.  Es que cuando los hijos van a casa del papá o la mamá de visita, no hay disciplina, porque se tiende a consentir, porque es una instancia especial.  Ahí no hay una paternidad real y el pilar de crecimiento es la madre”. 

“Cuando está en mi semana me encargo de todo lo que debo encargarme, estudiamos juntos, lo ayudo en sus tareas, conversamos, somos familia y se que esto está completamente lejos de la realidad chilena, en la que aún la mujer se hace cargo de la casa y el hombre ayuda, y es bacán porque lo hace. Yo tengo claro que es mi responsabilidad. 

Pienso que a las mujeres de Latinoamérica les gusta tener este rol de mamá súper poderosa que hace todo, y algunos hombres se aprovechan de la situación, porque también tienen marcado su rol de hombre proveedor con pocas habilidades para cuidar la casa. Con la mamá de mi hijo compartimos todas las tareas, un 50 y 50 por ciento. 

En lo personal, asumí el rol de la paternidad con felicidad, yo no digo yo ayudo, yo lo hago y lo defiendo. Por ejemplo, cuando llevo a Gaspar al médico, me miran y me dicen -¡ah no vino la mamá!- como asumiendo que no tengo idea de nada, de qué come, cuánto pesa, ¡y sí, sé todo!  Porque mi rol de padre no es sólo proveedor, también es contener, querer, enseñar, retar, amar. 

En Chile piensan que los hombres son inútiles en cuanto a la crianza y el cuidado del hogar. Y no es así, yo a pesar de ser un papá separado estoy 100% presente en la vida de mi hijo, me atrevería a decir que lo veo más que papás que viven con sus hijos todos los días, pero porque yo he tomado este rol, lo he abrazado, a mi me encanta ser papá y quiero ser lo más presente que se pueda”.  Expresa emocionado.

Estamos viviendo un proceso de cambio en el rol masculino, en donde el hombre está ganando espacios que siempre estuvieron ocupados por mujeres, como la crianza de los hijos, que si bien abarca tareas cotidianas tiene mucho de amor, de estar comprometido, de vivir las sonrisas, los juegos, los golpes… Es un espacio para conocer a sus hijos. Muchos hombres han cambiado el pensamiento machista con el que han sido criados y asumen las tareas del hogar y cuidados de los hijos como algo propio.

Hay quienes dicen ayudar en todo y ser súper corresponsables pero no han cambiado el pensamiento, ya que “ayudan”, continúan atribuyendo que es una responsabilidad femenina. Para tener un real cambio es necesario “hacer” en vez de “ayudar”, “esta es mi casa y son mis deberes”. Dejar de pensar que ayudan a su pareja lavando los platos, este es el nuevo rol del hombre, la nueva masculinidad.

“Para lograr cambiar la mirada del rol, es importantísimo que los hombres dejen de lado el pensamiento “yo ayudo en casa, yo ayudo a mi mujer”, y con esto piensan que son corresponsables, debemos dejar de mirar la paternidad como una ayuda. El hombre debe utilizar espacios que siempre han estado ocupados por las mujeres y que a su vez las mujeres puedan tener más tiempo para realizar actividades laborales y personales”. Andrés Moyano, Psicólogo Social experto en Género.

Cambiar la manera en la que se ha pensado toda la vida no es fácil, pero tampoco es imposible. Es cuestión de reflexionar y crear nuevos hábitos.

¿Cómo se logra una verdadera corresponsabilidad?.

» Organizar los tiempos con la madre para que ambos puedan cumplir con sus responsabilidades laborales de igual forma. Ningún trabajo es más importante que otro.

» Organizar los tiempos de forma que ambos padres tengan tiempo para descansar y hacer alguna actividad de autocuidado diaria (hacer ejercicio o hacer algo que disfrute o sienta que le hace bien). Es importante cuidar el bienestar de todos y todas. 

» Que el padre ofrezca cuidado de calidad, esté presente y esté atento a las necesidades de sus hijas/os.

» Una paternidad activa significa participar corresponsablemente en el cuidado, la crianza y también en las tareas domésticas.

» Ser corresponsable de la crianza, compartiendo equitativamente con la mamá las tareas domésticas y cuidados, tales como: desinfectar y limpiar las compras, preparar los alimentos, hacer aseo y ordenar. Enseñar a los niños a lavarse las manos y cuidarse de contagios, vestirlos, hacerlos dormir, bañarlos y acompañarlos en esta experiencia que para ellos también es desafiante.

» Apoyar y acompañar a tu hijo o hija en su proceso educativo a distancia con los materiales y herramientas que tengan en casa, considerando que la prioridad en este momento no son los logros académicos sino el bienestar emocional del niño(a) y su familia. 

» Reconocer que no existe ninguna “habilidad especial” en las mujeres para hacer varias tareas al mismo tiempo, sino que es un mito y que estar a cargo simultáneamente de los niños, el trabajo y la casa, genera el mismo estrés y desgaste que le puede generar a un hombre.

Fuente: Unicef

Como pueden observar a lo largo de estas entrevistas, esta pandemia que está destruyendo al mundo, también puede traer aspectos positivos y nos alegramos de ello. 

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